Desde el comienzo del día el jardín se vistió de fiesta para recordar aquel 25 de mayo histórico. Entre aljibes, faroles, damas y peinetones, caballeros y galeras, los chicos fueron entrando a los tiempos de la colonia. En el marco de talleres se recordó la historia de nuestra patria a través del baile, el juego y unos ricos pastelitos que acompañaron nuestra merienda. Agradecemos a los papás que pudieron acompañarnos con sus palmas en un cierre a ritmo del candombe.
Cada grupo tuvo la oportunidad de recorrer una serie de talleres donde a través del juego en diferentes áreas se contactaron con las costumbres de aquellos primeros años del siglo diecinueve. Así, algunos viajaron en carreta, otros crearon monedas y hay quienes cocinaron pastelitos. Se confeccionaron escarapelas y no faltó reunión alrededor de una mesa para compartir delicias coloniales en desayunos y meriendas. En un encuentro especial para los más chicos aparecieron entre canciones una simpática galería de vendedores ambulantes con sus pregones. Los chicos de 4 y 5 pudieron descubrir en compañía de verdaderos bailarines convocados para el evento, esas danzas características de algunos de los grupos sociales que habitaban el virreinato: el Cielito, el Cuando y el Candombe, resonaron en el jardín recordándonos los modos particulares en que se festejaba y se compartían las alegrías en esa época.
Invitar a los chicos a imaginar la emoción de la llegada de nuevas ideas que promovieron una realidad distinta para nuestra patria, ideas de una tierra en libertad y un país con mayor igualdad fue el desafío que nos planteamos para este festejo. Con ese espíritu cerramos nuestra jornada